La semana pasada finalizó la 3ª edición del curso de Marketing de EJECANT, por ello publicamos en esta entrevista con Alberto Vidal algunas muestras de su visión personal sobre el marketing

-¿Qué saben los jóvenes emprendedores de marketing cuando llegan a tu clase?

Saben más de lo que suponen. Se visten, se peinan, se perfuman no sólo para gustarse, también para gustar… suscitar respuestas favorables de alguien. Son clientes de bancos, comercios, transportes, vehículos, ocio,… y no son clientes de …

El trabajo consiste en facilitarles los instrumentos de análisis para que comprendan las claves y las apliquen posteriormente. Consiste en que racionalicen su condición de clientes (por que sí) y de no clientes (por que no) y le den la vuelta al calcetín, se pongan al otro lado de la mesa

– ¿Qué puede aportar el marketing a una empresa que nunca le ha prestado atención o que cree que no lo necesita?

Una empresa que nunca ha prestado atención al marketing o cree que no lo necesita y permanece en el mercado tiene que hacer algo muy bien. Entre eso que hace muy bien tiene que existir, seguro, un componente de marketing. Ejemplos:

“Siempre cumplen” = Confianza ; “Siempre atienden” = Fiabilidad. Hacen marketing sin saberlo…

De todos modos también hay empresas que pasan del marketing (es decir, del cliente) y sólo se preocupan cuando les avisa la cuenta de explotación. Y a veces es tarde.

¿Nos puedes contar algo que te haya llamado la atención especialmente en tus años de profesor o en tu experiencia como director de marketing en Cantabria?

Me llama la atención, en sentido negativo, la cantidad de empresas que se sienten ajenas al contexto social en que viven y se desarrollan. Desean permanecer en la clandestinidad. Son empresas “inexistentes” a las que nadie pide porque saben que nunca dan.

En sentido positivo es destacable la cantidad de empresas de origen familiar que permanecen y crecen porque cuentan con líderes naturales que han sabido que el futuro siempre se ha llamado “cliente satisfecho”.

Y como profesor me encanta constatar que muchos alumnos que al principio de la primera clase se definían como informáticos, financieros, planificadores, consultores, productores, … al final acaban asumiendo su condición común y esencial : servidores de clientes.